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Joanne, fisioterapeuta y terapeuta Rost:
Ayer tuve una consulta de seguimiento con una de mis pacientes y estaba radiante. Llamó a los ejercicios de simetría y estabilización del programa Rost «ejercicios milagro». Lleva ya una semana sin dolor de cintura pélvica desde que empezó a hacerlos. Su marido y ella estaban tan agradecidos de que el dolor hubiera desaparecido… Pudieron divertirse el fin de semana sin ni siquiera pensar en ello.

Gloria, fisioterapeuta y terapeuta Rost:
Sólo quería daros las gracias a las dos por el taller de este fin de semana. La experiencia práctica fue fantástica. Me dio mucha seguridad y me inspiró estar entre otras mujeres que trabajan en lo mismo, y vuestra enorme dedicación al tema del curso.

Fisioterapeuta y terapeuta Rost, menos de un mes después del curso:
Primero de todo, oí a los ángeles cantar ese fin de semana. No me sentía así de bien, libre de dolor, alineada y estable (física y mentalmente) desde mucho antes del embarazo. Hasta estoy cumpliendo con la rutina de ejercicios (por primera vez…). He aplicado algunas de las técnicas básicas a diferentes pacientes y por ahora me han llegado respuestas favorables por parte de todos (hasta de los hombres, más sorprendidos y reacios). Gracias a ti, y gracias a Cecile :).

Fisioterapeuta y terapeuta Rost, un año después del curso:
Este ha sido el curso más útil que estudiado desde que me gradué. Sinceramente me está yendo muy bien (no estoy segura de si te acuerdas, pero fui el mejor ejemplo de DCP de la clase -tuve un accidente de coche a las 40 semanas de embarazo-). Estoy padeciendo bastante DCP con mi segundo embarazo (33 semanas) pero el dolor baja con facilidad con los cambios posturales y los ejercicios de simetría. No me puedo imaginar cómo lo estaría llevando sin esos ejercicios. En cuanto a mis pacientes: generalmente sólo necesito ver a las pacientes prenatales un máximo de dos o tres veces, y he usado lo básico del tratamiento con muchas pacientes no embarazadas e incluso pacientes hombres. A menudo los pacientes me dicen que «hago milagros», ¡y se lo debo a Susannah y a Cecile!.