El DCP normalmente mejora en el posparto

La buena noticia es que, incluso sin tratamiento, la mayoría de pacientes con DCP se recuperan en las semanas posteriores al parto. Sin embargo, el método Rost puede ayudar a aliviar los síntomas de DCP mucho más rápido, también durante el embarazo. Es un sistema eficaz, que permite a las pacientes controlar ellas mismas sus síntomas.

Con un tratamiento convencional, el 35 % de las pacientes no tiene síntomas un mes después de dar a luz, pero entre un 7 y un 18 % aún sufre dolores serios hasta 18 meses más tarde (Ostgaard et al. 1991). Entre las mujeres tratadas con el método Röst, en cambio, menos de un 2 % siguió con dolores en los 18 meses que siguieron al parto. De esas siete pacientes, cinco estaban ya en la fase final del siguiente embarazo o habían dado a luz hacía poco tiempo.

El DCP a veces persiste

En algunas mujeres (del 7 al 18 %) el dolor de cintura pélvica (DCP) continúa después del parto. Sin un tratamiento adecuado, los síntomas pueden perpetuarse y afectar al funcionamiento y la calidad de vida de las pacientes durante muchos años. Si una paciente padece dolor crónico de espalda, cadera o pubis, y ese dolor comenzó  en el embarazo, el parto o el posparto inmediato, lo ideal sería que un fisioterapeuta especializado la examinara. A veces, tratar el problema desde diferentes ángulos y disciplinas (un enfoque multidisciplinar), y no sólo con fisioterapia, es la mejor opción. Sobre todo si los síntomas están presentes desde hace años. El dolor crónico o persistente afecta a todas las facetas de la vida: trabajar con un terapeuta o psicólogo con experiencia en el tema puede ser muy beneficioso.

Siempre hay esperanzas de recuperación

Es importante romper el ciclo de cronicidad. El método Rost puede ayudar aunque los síntomas de DCP hayan esta presentes durante años. El primer paso es encontrar un terapeuta cualificado para recuperar el control de una vida marcada por el DCP.